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España se ha consolidado como uno de los principales exportadores de frutos subtropicales. El mango es cada vez más importante en este sentido, pero si hay un protagonista, por encima de cualquier otro, ese es el aguacate.

Empezó a cultivarse en nuestro país hace décadas, principalmente en Málaga y Granada, y en las Islas Canarias. Pero con el aumento continuo de su demanda y su mayor rentabilidad, cada vez son más las regiones en las que tiene presencia, como la Comunitat Valenciana, donde ha ganado espacio frente a los tradicionales cítricos, y otras provincias andaluzas, como Huelva o Cádiz.

Sin embargo, esta campaña no ha sido fácil para el sector. Por un lado, y principalmente, por la sequía, cuyos efectos se han notado especialmente en las regiones con más plantaciones de cultivos subtropicales. Por otro lado, por la vecería, un fenómeno por el que tras un gran año le sigue otro de menor producción, y el 2021 fue excelente. Y por último, por las consecuencias de la invasión rusa de Ucrania, que se ha traducido en una importante crisis de fertilizantes, mientras que las sanciones han hecho que mucha producción destinada a Rusia haya llegado a puertos europeos, colapsando los mercados. Y por si fuera poco, hay que sumar el alza de la inflación, que ha frenado la demanda.

Pero si hay una amenaza que de verdad preocupa al aguacate español, esa es la competencia extranjera. Con el consumo mundial disparado, sobre todo en Estados Unidos y Europa, cada vez son más los países que apuestan por su cultivo. Ya no hablamos solo de los tradicionales líderes del sector, como México, Perú, Sudáfrica o Chile, que además han multiplicado su producción. Otros estados como Marruecos, Colombia o Kenia también se suman a esta moda, con importantes cosechas.

Hablamos de países donde los costes de producción son mucho menores, y desde los que además es relativamente fácil y barato poner sus aguacates en Europa.

De momento, y a pesar de la competencia, España logra mantener su cuota de mercado en la Unión Europea, que ronda el 15%. Pero para sostenerla, para no verse arrasado por los rivales internacionales, el sector busca fórmulas que le permitan competir y diferenciarse.

De momento, trabajan en la puesta en marcha de una interprofesional nacional, que represente a todo el sector productor y comercializador, y que cuenta de momento con las entidades más representativas del país. El objetivo es crear la marca de calidad 'Aguacates de España' y lanzar campañas de promoción en la Unión Europea. En principio, cuentan con tenerla en marcha este otoño, para que pueda empezar a operar a pleno rendimiento en 2023.

Preocupados de verdad por esa amenaza extranjera, la estrategia de diferenciación pasa por insistir en que el aguacate español es el más sostenible del planeta, en un momento de gran preocupación por el cambio climático. También quieren insistir en las ventajas de la cercanía, y sus efectos en la frescura del producto. Y en la calidad del mismo: la variedad Hass es considerada la mejor y una de las principales en España. Por último, también quieren poner el foco en la mayor seguridad alimentaria que ofrece el producto español, recordando, además, problemas registrados en los últimos meses con partidas procedentes de Perú.

A largo plazo, el objetivo para el sector pasa por encontrar nuevos mercados. Con Estados Unidos y Europa sin mucho margen de crecimiento, miran a otros destinos como China, India o Japón. No será un proceso fácil, no serán relevantes rápidamente, pero representan un gran potencial de expansión en el futuro.
España se ha consolidado como uno de los principales exportadores de frutos subtropicales. El mango es cada vez más importante en este sentido, pero si hay un protagonista, por encima de cualquier otro, ese es el aguacate. Empezó a cultivarse en nuestro país hace décadas, principalmente en Málaga y Granada, y en las Islas Canarias. Pero con el aumento continuo de su demanda y su mayor rentabilidad, cada vez son más las regiones en las que tiene presencia, como la Comunitat Valenciana, donde ha ganado espacio frente a los tradicionales cítricos, y otras provincias andaluzas, como Huelva o Cádiz. Sin embargo, esta campaña no ha sido fácil para el sector. Por un lado, y principalmente, por la sequía, cuyos efectos se han notado especialmente en las regiones con más plantaciones de cultivos subtropicales. Por otro lado, por la vecería, un fenómeno por el que tras un gran año le sigue otro de menor producción, y el 2021 fue excelente. Y por último, por las consecuencias de la invasión rusa de Ucrania, que se ha traducido en una importante crisis de fertilizantes, mientras que las sanciones han hecho que mucha producción destinada a Rusia haya llegado a puertos europeos, colapsando los mercados. Y por si fuera poco, hay que sumar el alza de la inflación, que ha frenado la demanda. Pero si hay una amenaza que de verdad preocupa al aguacate español, esa es la competencia extranjera. Con el consumo mundial disparado, sobre todo en Estados Unidos y Europa, cada vez son más los países que apuestan por su cultivo. Ya no hablamos solo de los tradicionales líderes del sector, como México, Perú, Sudáfrica o Chile, que además han multiplicado su producción. Otros estados como Marruecos, Colombia o Kenia también se suman a esta moda, con importantes cosechas. Hablamos de países donde los costes de producción son mucho menores, y desde los que además es relativamente fácil y barato poner sus aguacates en Europa. De momento, y a pesar de la competencia, España logra mantener su cuota de mercado en la Unión Europea, que ronda el 15%. Pero para sostenerla, para no verse arrasado por los rivales internacionales, el sector busca fórmulas que le permitan competir y diferenciarse. De momento, trabajan en la puesta en marcha de una interprofesional nacional, que represente a todo el sector productor y comercializador, y que cuenta de momento con las entidades más representativas del país. El objetivo es crear la marca de calidad 'Aguacates de España' y lanzar campañas de promoción en la Unión Europea. En principio, cuentan con tenerla en marcha este otoño, para que pueda empezar a operar a pleno rendimiento en 2023. Preocupados de verdad por esa amenaza extranjera, la estrategia de diferenciación pasa por insistir en que el aguacate español es el más sostenible del planeta, en un momento de gran preocupación por el cambio climático. También quieren insistir en las ventajas de la cercanía, y sus efectos en la frescura del producto. Y en la calidad del mismo: la variedad Hass es considerada la mejor y una de las principales en España. Por último, también quieren poner el foco en la mayor seguridad alimentaria que ofrece el producto español, recordando, además, problemas registrados en los últimos meses con partidas procedentes de Perú. A largo plazo, el objetivo para el sector pasa por encontrar nuevos mercados. Con Estados Unidos y Europa sin mucho margen de crecimiento, miran a otros destinos como China, India o Japón. No será un proceso fácil, no serán relevantes rápidamente, pero representan un gran potencial de expansión en el futuro. leggi di più leggi meno

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