00:00
02:56
En los últimos meses los activistas han manchado varios monumentos de Roma en protesta por la inacción climática. Más de 90 jóvenes fueron detenidos desde diciembre por lanzar pintura o verter carbono vegetal a los edificios del Senado, la Barcaza de Plaza España o la Fontana de Trevi. El gobierno de Giorgia Meloni, en el que hay negacionistas climáticos, se apresta a endurecer las sanciones contra quienes considera como “eco-vándalos”. Reportaje desde la Fontana de Trevi en Roma de Heriberto Araújo A las cuatro de la tarde, la Fontana de Trevi está llena a rebosar de turistas.  Hay parejas que se besan. Familias que lanzan monedas al agua. También grupos de amigos que se divierten cantando en esta tarde soleada. Todo parece relajado. Pero el ambiente en las escaleras que dan acceso a la fuente no es exactamente tranquilo. Media docena de policías vigilan atentamente que nadie dañe esta joya del barroco. Silbato en boca, reprenden a quien se acerca más de la cuenta al monumento. Hay tensión después de que el domingo un grupo de activistas climáticos vertiera una solución a base de carbón vegetal que tiñó de negro el agua turquesa. Se tuvo que vaciar la fuente y reponer los 300.000 litros de agua. “Todavía no hemos cuantificado los costes de la limpieza en la Fontana de Trevi, pero se calcula que será superior a los 4.500 euros que costó limpiar la Barcaza de Plaza España, también ensuciada por los activistas”, estima Tania Renzi, funcionaria del ente que cuida el patrimonio cultural de Roma. Los activistas justifican sus acciones por la urgencia de revertir el cambio climático. Y citan evidencias como las inundaciones en la región italiana de Emilia Romaña, que han causado 14 muertos y 23.000 desplazados. “¿Por qué la Fontana de Trevi? Porque en ella hay una estatua que representa la salud. La salud a través del agua y ver el color negro de nuestro carbón vegetal en el agua representa cómo nos están matando a través del veneno de la industria fósil y en eso queremos poner el foco, en que la crisis climática nos está matando”, justifica a RFI Luca Trivellone, portavoz de Última Generación, el grupo ecologista que manchó la Fontana. En la Fontana de Trevi, los argumentos de los ecologistas convencen a algunos y provoca rechazo en otros. “A mí me da mucha pena. Yo creo que deberían de hacerlo de otra manera y dejar la cultura y los monumentos, que tanta historia tienen, de lado y que luchen de otra manera”, considera la española María José. “Mientras se hagan cosas y no afecten a las otras personas o no lastimen a nadie no está mal, lo veo muy bien”, considera Matías, un argentino de 26 años, lo ve de otra forma. Quizá porque es más joven y empatiza con la lucha no violenta. El Gobierno italiano se apresta a endurecer las sanciones económicas contra quienes dañan las obras de arte. Pero los ecologistas advierten de que nada les frenará en su intento por concienciar para salvar el planeta.  
En los últimos meses los activistas han manchado varios monumentos de Roma en protesta por la inacción climática. Más de 90 jóvenes fueron detenidos desde diciembre por lanzar pintura o verter carbono vegetal a los edificios del Senado, la Barcaza de Plaza España o la Fontana de Trevi. El gobierno de Giorgia Meloni, en el que hay negacionistas climáticos, se apresta a endurecer las sanciones contra quienes considera como “eco-vándalos”. Reportaje desde la Fontana de Trevi en Roma de Heriberto Araújo A las cuatro de la tarde, la Fontana de Trevi está llena a rebosar de turistas.  Hay parejas que se besan. Familias que lanzan monedas al agua. También grupos de amigos que se divierten cantando en esta tarde soleada. Todo parece relajado. Pero el ambiente en las escaleras que dan acceso a la fuente no es exactamente tranquilo. Media docena de policías vigilan atentamente que nadie dañe esta joya del barroco. Silbato en boca, reprenden a quien se acerca más de la cuenta al monumento. Hay tensión después de que el domingo un grupo de activistas climáticos vertiera una solución a base de carbón vegetal que tiñó de negro el agua turquesa. Se tuvo que vaciar la fuente y reponer los 300.000 litros de agua. “Todavía no hemos cuantificado los costes de la limpieza en la Fontana de Trevi, pero se calcula que será superior a los 4.500 euros que costó limpiar la Barcaza de Plaza España, también ensuciada por los activistas”, estima Tania Renzi, funcionaria del ente que cuida el patrimonio cultural de Roma. Los activistas justifican sus acciones por la urgencia de revertir el cambio climático. Y citan evidencias como las inundaciones en la región italiana de Emilia Romaña, que han causado 14 muertos y 23.000 desplazados. “¿Por qué la Fontana de Trevi? Porque en ella hay una estatua que representa la salud. La salud a través del agua y ver el color negro de nuestro carbón vegetal en el agua representa cómo nos están matando a través del veneno de la industria fósil y en eso queremos poner el foco, en que la crisis climática nos está matando”, justifica a RFI Luca Trivellone, portavoz de Última Generación, el grupo ecologista que manchó la Fontana. En la Fontana de Trevi, los argumentos de los ecologistas convencen a algunos y provoca rechazo en otros. “A mí me da mucha pena. Yo creo que deberían de hacerlo de otra manera y dejar la cultura y los monumentos, que tanta historia tienen, de lado y que luchen de otra manera”, considera la española María José. “Mientras se hagan cosas y no afecten a las otras personas o no lastimen a nadie no está mal, lo veo muy bien”, considera Matías, un argentino de 26 años, lo ve de otra forma. Quizá porque es más joven y empatiza con la lucha no violenta. El Gobierno italiano se apresta a endurecer las sanciones económicas contra quienes dañan las obras de arte. Pero los ecologistas advierten de que nada les frenará en su intento por concienciar para salvar el planeta.   leggi di più leggi meno

11 mesi fa #cambio climático, #ecología, #italia, #medioambiente